Siempre me olvido, pero un par de días antes de volver a Buenos Aires, y ya van siete años, me pongo ansiosa. Me cuesta, dormir, hablo mucho, no quiero armar la valija, y me deprimo porque tengo mucho trabajo y pocas ganas de trabajar.
Debería empastillarme.
La verdad es que me cansa la ansiedad.
Hoy, en menos de media hora, me comí todas las calorías de todo un día. Que lindo que es volver.
