Sunday, January 30, 2011
Saturday, January 29, 2011
Feliz cumpleaños
Querido Jorge,
Después de este email no te vas a poder quejar conmigo por el silencio. O el desplante de no poder ir a verte cuando viniste a Buenos Aires por unas horas. Te estoy escribiendo el mismísimo día de mi cumpleaños. Si. Hoy cumplo años y estoy RE feliz. Medio loco. A las mujeres de más de treinta les suele dar pudor cumplir años. A mi no. O, este año, estoy contenta.
No sé bien porque, porque para ser honestos hay tantas cosas por definir, por pensar, por escribir, por planificar. ¿Será que me gusta mucho la vida y eso es suficiente? Sí, la verdad es que puede ser que eso sea todo. Ser feliz. Y lo soy.
Ayer decidí hacer una oferta para comprarme un loft en el centro de Chicago. Me da miedo. La verdad es que no tengo nada de ganas de quedarme a vivir en Estados Unidos, pero me sigo quedando, y el mercado es bueno, y mi tío es mi tío, y nunca le puedo decir que no a mi tío, y así estoy. Estrenando, como regalo de cumpleaños, mi hogar propio en un lugar tan lejano a Buenos Aires.
Estoy rodeada de amigos. Los tipos me siguen dando pánico. Quiero estar en relaciones, pero cuando alguien se empieza a enamorar y me lo dice, entro en pánico en forma literal y me voy. Me voy. No creas que te lo hice solo a vos. Agarro mis cosas y me voy. No es de auto-suficiencia, es de pánico total.
En fin. Quería saludarte, como que te extraño y quiero que volvamos a escribirnos. Me imagino que Suecia esta oscura y fría. Amo el país, pero nunca me arrepentí, ni un poco, de haber dicho que no a esa oferta laboral de por vida. El clima importa bastante y los amigos más. Durante muchos años pensé que la patria era tomar mate con los amigos en cualquier lugar del mundo. Ahora me doy cuenta que es hablar tú idioma, y conocer tus calles.
Tengo ganas de verte. Hasta puedo organizar que vengas a dar una charla pronto. Quiero que me consigas un trabajo en IDEA en Nueva York. Necesito volver a irme porque me empiezo a sentir cómoda, y cuando estoy bien no puedo escribir. No me sale nada. La falta de angustia no me sirve para escribir.
Te quiero, eso era lo que quería decirte, el resto es nada.
¡Feliz cumpleaños a mi!
Después de este email no te vas a poder quejar conmigo por el silencio. O el desplante de no poder ir a verte cuando viniste a Buenos Aires por unas horas. Te estoy escribiendo el mismísimo día de mi cumpleaños. Si. Hoy cumplo años y estoy RE feliz. Medio loco. A las mujeres de más de treinta les suele dar pudor cumplir años. A mi no. O, este año, estoy contenta.
No sé bien porque, porque para ser honestos hay tantas cosas por definir, por pensar, por escribir, por planificar. ¿Será que me gusta mucho la vida y eso es suficiente? Sí, la verdad es que puede ser que eso sea todo. Ser feliz. Y lo soy.
Ayer decidí hacer una oferta para comprarme un loft en el centro de Chicago. Me da miedo. La verdad es que no tengo nada de ganas de quedarme a vivir en Estados Unidos, pero me sigo quedando, y el mercado es bueno, y mi tío es mi tío, y nunca le puedo decir que no a mi tío, y así estoy. Estrenando, como regalo de cumpleaños, mi hogar propio en un lugar tan lejano a Buenos Aires.
Estoy rodeada de amigos. Los tipos me siguen dando pánico. Quiero estar en relaciones, pero cuando alguien se empieza a enamorar y me lo dice, entro en pánico en forma literal y me voy. Me voy. No creas que te lo hice solo a vos. Agarro mis cosas y me voy. No es de auto-suficiencia, es de pánico total.
En fin. Quería saludarte, como que te extraño y quiero que volvamos a escribirnos. Me imagino que Suecia esta oscura y fría. Amo el país, pero nunca me arrepentí, ni un poco, de haber dicho que no a esa oferta laboral de por vida. El clima importa bastante y los amigos más. Durante muchos años pensé que la patria era tomar mate con los amigos en cualquier lugar del mundo. Ahora me doy cuenta que es hablar tú idioma, y conocer tus calles.
Tengo ganas de verte. Hasta puedo organizar que vengas a dar una charla pronto. Quiero que me consigas un trabajo en IDEA en Nueva York. Necesito volver a irme porque me empiezo a sentir cómoda, y cuando estoy bien no puedo escribir. No me sale nada. La falta de angustia no me sirve para escribir.
Te quiero, eso era lo que quería decirte, el resto es nada.
¡Feliz cumpleaños a mi!
Monday, January 10, 2011
Mails viejos
Ayer volvió Brenda de Barcelona. Tuvimos una cena, brindis retrasado de año nuevo, todos los que no nos habíamos visto. Estuvo muy bueno. Ya llegada la noche, en un momento en el que debería haber estado de regreso en casa porque hoy me tocaba madrugar y estoy aniquilada, charlé un poco con Brenda. En un rincón, en español, emocionada, me dijo lo importante que había sido el mail que le escribí. Yo recordé haber escrito algo muy personal, pero no el contenido.
Amiga,
Ya son casi las 12 de la noche en Chicago. Mañana temprano salgo para Buenos Aires. Cuantas emociones juntas. Es increíble lo que siento cada vez que me toca volver. Los nervios, las ganas, los miedos siguen intactos a pesar de que ya llevo ocho años sin vivir en Buenos Aires. Estas sensaciones deberían servirme para pensar que tengo, quiero volver, pero algo me sigue anclando aquí. No sé que es, y ya no es más un quien, o mejor aún, soy yo misma, me quedo por mi.
Hoy fui a cenar con Laura (que vino con Alex que es como un attachment que uno nunca sabe si va a llegar o no) y Jennie. Fue feo, un horror. Debo aprender a no ir a las cosas que no quiero. Como una idiota me sentí obligada y la pase mal. Estaba enojada porque tuve que arreglarme todo el día sola para hacer cosas, dejar el auto en Hyde Park, volver en taxi a casa, otro taxi para la cena. Me molesta que nadie se ofrezca a nada. Laura es increíble, y generosa, pero tienen esa forma de hacerte sentir los favores que me dan ganas de no pedir nada.
En un momento me fui al baño y lloré. Hace tiempo que no lo hacía. Me hizo bien. Tenía ganas de irme, muchas, me sentía ajena. El llanto me volvió a mi, me hizo muy bien. Me puso contenta, feliz. La verdad es que estoy feliz. Sé que me toca tomar muchas decisiones, pero tengo tiempo, estoy haciendo algo que me gusta, en un lugar que disfruto y me siento muy querida. Siento que hay gente que me quiere mucho y eso me hace bien.
Te extraño un montón. En ese momento en el baño tenía unas ganas locas de hablar con vos. Te quiero, me gusta nuestra amistad, esa posibilidad de intercambiar sensaciones profundas con libertad. Ese cariño y respeto.
Pronto llegarán los amigos a Barcelona y empezaras un año nuevo rodeada de afectos. Me alegra mucho y me gustaría estar allí contigo. Quiero que sepas que te deseo lo mejor, la felicidad, la alegría, la vida.
Ya nos vemos al regreso y nos ponemos al día y me cuentas todas tus aventuras. Aquí también pasan cosas, y van a seguir pasando más aún cuando volvamos a estar juntas.
Desde una Chicago invernal.
Tú amiga
Ya son casi las 12 de la noche en Chicago. Mañana temprano salgo para Buenos Aires. Cuantas emociones juntas. Es increíble lo que siento cada vez que me toca volver. Los nervios, las ganas, los miedos siguen intactos a pesar de que ya llevo ocho años sin vivir en Buenos Aires. Estas sensaciones deberían servirme para pensar que tengo, quiero volver, pero algo me sigue anclando aquí. No sé que es, y ya no es más un quien, o mejor aún, soy yo misma, me quedo por mi.
Hoy fui a cenar con Laura (que vino con Alex que es como un attachment que uno nunca sabe si va a llegar o no) y Jennie. Fue feo, un horror. Debo aprender a no ir a las cosas que no quiero. Como una idiota me sentí obligada y la pase mal. Estaba enojada porque tuve que arreglarme todo el día sola para hacer cosas, dejar el auto en Hyde Park, volver en taxi a casa, otro taxi para la cena. Me molesta que nadie se ofrezca a nada. Laura es increíble, y generosa, pero tienen esa forma de hacerte sentir los favores que me dan ganas de no pedir nada.
En un momento me fui al baño y lloré. Hace tiempo que no lo hacía. Me hizo bien. Tenía ganas de irme, muchas, me sentía ajena. El llanto me volvió a mi, me hizo muy bien. Me puso contenta, feliz. La verdad es que estoy feliz. Sé que me toca tomar muchas decisiones, pero tengo tiempo, estoy haciendo algo que me gusta, en un lugar que disfruto y me siento muy querida. Siento que hay gente que me quiere mucho y eso me hace bien.
Te extraño un montón. En ese momento en el baño tenía unas ganas locas de hablar con vos. Te quiero, me gusta nuestra amistad, esa posibilidad de intercambiar sensaciones profundas con libertad. Ese cariño y respeto.
Pronto llegarán los amigos a Barcelona y empezaras un año nuevo rodeada de afectos. Me alegra mucho y me gustaría estar allí contigo. Quiero que sepas que te deseo lo mejor, la felicidad, la alegría, la vida.
Ya nos vemos al regreso y nos ponemos al día y me cuentas todas tus aventuras. Aquí también pasan cosas, y van a seguir pasando más aún cuando volvamos a estar juntas.
Desde una Chicago invernal.
Tú amiga
Friday, January 7, 2011
Mentira
Esa es una pregunta fácil. La mentira, en principio, es indecente. Si se trata de un perseguido político, alguien que tenemos razones para pensar que va a ser condenado injustamente a través de distorsiones en el proceso, porque "el poder" solo quiere condenarlo, aunque la persona del caso es inocente, entonces se justifica salvarlo. Como se justifica mentirle al jerarca nazi y decirle que no escondemos a nadie en casa. Pero creo que la situación habitual no es esa, pero esa, la mentira, sigue siendo la moneda de cambio habitual en cualquier proceso.
Thursday, January 6, 2011
Piece of my heart
En mi primer año de doctorado en Chicago, y primer invierno en la ciudad, me había ido muy mal en una materia que dictaba un doctor que hoy sé que es una mierda. En ese momento, lo respetaba y admiraba con profundidad y su calificación me hizo mierda. Literalmente, tenía ganas de morirme, por una puta nota en un examen. El tiempo cura todo ganando perspectivas, pero en ese momento de mi vida, mi mundo eran las notas y que me fuera mal, tan mal, era simplemente inaceptable.
Cuando Sean me vio se preocupo. Debía parecer un muerto vivo. Nunca me salieron bien las apariencias. Algo en mi lo conmovió para que en lugar de estar con sus libros estuviese conmigo. Yo estaba sufriendo el frío, la distancia, la nostalgia, y una presión de mierda que sólo alguien que ha vivido “the Chicago experience” puede entender. Esa noche, sin planificar, Sean me llevo a mi lugar favorito “Tango Sur” una parrilla Argentina.
No me acuerdo de nada de la cena, pero si el momento en el que volvíamos en el auto. Era tarde, un día de semana, estaba demasiado oscuro y frío y no había nadie en las calles. En un semáforo en rojo empezó a sonar “Ball and Chain” de Janis Joplin, y yo lo mire. Esa imagen está aún dentro de mi. En ese momento me di cuenta que ese hombre lleno de silencios tenía un pedazo de mi corazón en sus manos. Fue la primera vez que le dije: “I love you.”
Cuando Sean me vio se preocupo. Debía parecer un muerto vivo. Nunca me salieron bien las apariencias. Algo en mi lo conmovió para que en lugar de estar con sus libros estuviese conmigo. Yo estaba sufriendo el frío, la distancia, la nostalgia, y una presión de mierda que sólo alguien que ha vivido “the Chicago experience” puede entender. Esa noche, sin planificar, Sean me llevo a mi lugar favorito “Tango Sur” una parrilla Argentina.
No me acuerdo de nada de la cena, pero si el momento en el que volvíamos en el auto. Era tarde, un día de semana, estaba demasiado oscuro y frío y no había nadie en las calles. En un semáforo en rojo empezó a sonar “Ball and Chain” de Janis Joplin, y yo lo mire. Esa imagen está aún dentro de mi. En ese momento me di cuenta que ese hombre lleno de silencios tenía un pedazo de mi corazón en sus manos. Fue la primera vez que le dije: “I love you.”
Wednesday, January 5, 2011
Natural
Ese tema potente de los Babasónicos que me vuelve, me trae, me saca. Me devuelve a estar tirada en el pasto, fumada, tranquila, feliz. Hace mucho frío y estoy terminando de escribir, organizar los pensamientos, para un texto que tengo que entregar en poco tiempo. Ayer, leí mucho y dormí, me hacia falta descansar.
(Paréntesis) Hable con Jeff, lo voy a ver la semana que viene, tengo ganas, aunque siempre que empieza a interesarme alguien, busco la forma de escaparme, de encontrar a alguien en quien refugiarme por si las cosas no funcionan. Iba a escribir pobre Julián, pero en realidad, pobre de mi. Esta incapacidad de entregarme, me ciega.
Quiero volver al pasto, a ese estado, natural, a no pensar, a no ser, a ser light, volar, volar por un cielo caluroso, sin tanto gorro, guante, sobretodo, botas. Extraño estar semidesnuda en el pasto con los amigos. Ese estado que me permitía por momentos olvidarme de todo y ser yo.
(Paréntesis) Hable con Jeff, lo voy a ver la semana que viene, tengo ganas, aunque siempre que empieza a interesarme alguien, busco la forma de escaparme, de encontrar a alguien en quien refugiarme por si las cosas no funcionan. Iba a escribir pobre Julián, pero en realidad, pobre de mi. Esta incapacidad de entregarme, me ciega.
Quiero volver al pasto, a ese estado, natural, a no pensar, a no ser, a ser light, volar, volar por un cielo caluroso, sin tanto gorro, guante, sobretodo, botas. Extraño estar semidesnuda en el pasto con los amigos. Ese estado que me permitía por momentos olvidarme de todo y ser yo.
Tuesday, January 4, 2011
Swedish memories
Hoy hable por casi una hora con el tío Julio. Charlamos acerca de la oferta de Suecia; la increíble oferta de Suecia. El tío Julio me hace feliz. Me conoce tan bien que me impresiona.
Julio: “Vos funcionas bien cuando tenes un palo en el culo”
Yo: “Anda a cagar”
Seguimos conversando, evaluando la oferta, y luego de media hora.
Yo: “A mi lo que me mata es tener tiempo libre. Me hace mal. No soy productiva. Yo necesito saber que hay miles de cosas para hacer todo el tiempo. No tener tiempo para hacer todo lo que quiero hacer.”
Julio: “Salgo de cagar ahora?”
Como me conoce. Como me gusta escucharlo. Él lo sabe pero desearía que fuera de una forma menos extraña, sin empujarnos y tentarnos con la muerte.
Monday, January 3, 2011
Tanto viajar, tanto pensar, tanto vivir, tanto morir, para sentir que uno quiere volver a ese lugar del que se fue. O el lugar del que se escapo que en mi caso es lo mismo. Ya volví, llegue ayer, y después de una noche y un par de horas, vuelvo una vez más a preguntarme, ¿qué hago acá? Mi espíritu crítico –o ganas de romper las bolas como me diría Julián—son sorprendentes. En Chicago hace frío, pero por lo menos no nieva. Hoy camine sonriendo al trabajo, soy patológica, pero estar lejos de mi mamá, me hace feliz.
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