Con Nico no tenemos mucho en común, más bien nada, y creo que por ello nos llevamos tan bien. Es el tipo menos pretencioso que conozco, pero costumbrista. Nico no tiene treinta años y ya esta casado (hace dos años) con una mujer fabulosa. Son de esas parejas que no tienen nada que ver conmigo, se fueron de luna de miel a Miami y a Disney (¿quién se va de luna de miel a Disney?) pero con las que la paso excelente. Nos divertimos juntos. No se bien de que hablo, me imagino que de cosas bastante cholulas, aunque la última vez que estuve en Buenos Aires tuvimos una charla política interesantísima. En algún lugar, Gise, la mujer de Nico, y él representan al votante medio, educado, clase-media alta de la capital, y escuchar algunos de sus reclamos, así como su visión de la política es muchas veces esclarecedor.
Todo esto para contarles que Nico me regalo un CD con la música que escuchamos en su auto en Buenos Aires la semana pasada cuando íbamos a comer. Vez, Nico tiene esas cosas buenas de mi mamá, sabe escuchar. Nico me escucho decirle que me gustaba mucha la música y sin decirme nada, ni esperar una ocasión especial, me grabo el CD y me lo regalo. Así fue que me traje este CD a Chicago.
Ayer me tocaba manejar sola por dos horas. Me agrada manejar, es mi momento zen a la Jon Stewart, pero por momentos me canso. Y después de una hora, un poco embolada, porque manejar en las rutas Yankees –cuando no nieva-- es muy embolante, apareció (mi ipod estaba en shuffle, dos de los mejores inventos de la historia contemporánea) You shook me all night long…. Fui muy feliz.