"Si esta mina (por una compañera de antro que trabaja el tema de los desaparecidos en la Argentina) me vuelve a mencionar una vez más, la coloco" me dijo mi amiga Eva durante la presentación.
Los miércoles tenemos un workshop obligatorio en el cual tenemos que discutir nuestros proyectos de investigación. Depende quien presente, cuan buena y productiva es la sesión. Además como tenemos de profesora a alguien (totalmente overrated) grosa, hay mucho de "show off" y eso me pone de la cabeza.
Hoy fue el turno de nuestra compañera, Tracey R., TRo, como le dice Eva por “Tiranosaurio Rosen”.
Eva esta convencida que es una de esas "minas con las mejores intenciones que va a ser culpable de las peores cosas". La primera vez que compartimos una charla, Eva me dijo, "esta es de esas minas que hubiese delatado a cualquier judío en la Alemania nazi porque era eso lo que tenía que hacer, y como ahora los derechos humanos están de moda, estudia a los desaparecidos". A mi me pareció too much pero con el tiempo lo de TRo es bastante insostenible.
Eva es hija de desaparecidos pero no se auto-estudia. Cree que no puede ser objetiva porque es algo que siente “demasiado” cercano, duh.
TRo ha querido entrevistar y hacerse amiga de Eva por cuatro años seguidos sin resultado alguno. "Yo no voy a ser tú experimento, darling" le dijo un día, pero de onda le paso los datos de gente que seguro le iba a hablar en Buenos Aires. Yo diría que le organizo el trabajo de campo. Por suerte en antro no tenemos el problema de selection biased porque ella entrevisto a todos los hijos de desaparecidos que Eva detesta. Esa gente que te dice, "hola yo soy Mariana, hija de desaparecidos." Los que hablan de ser huérfanos, bueno, dejémoslo para otro post.
Hoy, cuando TRo hablo de lo difícil que era ser hijo de desaparecidos, etcétera, hablo de que nosotros incluso teníamos la suerte (?) de tener alguien que había perdido a su padre en nuestro programa. Se hizo un silencio incómodo. Afortunadamente, aunque todos la mirábamos, Eva no dijo nada y puso cara de "te voy a romper la cara idiota" con lo cual la profesora, dijo, "continue, please".
Eva, que siempre se siente al lado mio, se inclinó y me susurró lo de colocarla al oído. Por suerte, no corrio sangre.