Me gusta mucho la mañana. Espero ansiosa el sábado o domingo para recibir el diario, escuchar la radio, leer, esperar levantarme.
Me gusta el silencio de la casa en las horas en que todos duermen. La tranquilidad.
Siempre me gusto mucho levantarme temprano, aunque como también me gusta mucho salir cuesta.
Hoy pase una mañana deliciosa leyendo y tomando mates mientras otros seguían en la cama durmiendo.
Me deprimo por momentos. No se sale de la angustia de un día para otro, pero creo que me voy a empezar a sentir mejor, de a poco, paso a paso.