Monday, March 29, 2010

Precious



Ayer ví Precious y me emocionó.  Dos escenas de la película me hicieron un nudo en la garganta.

Primer acto:
Precious escribe en el cuaderno de composición: Why me?
Con un prologo que daba para la obvio, la escena se transforma en algo distinto e inesperado. Una joven, adolescente, obsesa y abandonada, que nunca ha sido querida por nadie, violada en forma sistemática por su padre y torturada física y psíquicamente por su madre, alza la voz.  No, sigue hablando de la misma forma, pero llora, por primera y única vez en la película se queja cuando aprende que es HIV positivo.
Me emocionó porque no esperaba la queja. Con todo y después de todo lo que le pasa, Precious nunca se queja de nada así que esta escena, mínima para una vida máxima de abusos tiene un efecto estremecedor, da dolor al que la mira.

Segundo acto:
Cuando Precious vuelve a ver a su madre en la oficina de la asistente social y la madre habla, explica porque no hizo nada cuando Precious era abusada sexualmente por su padre –desde que tenía tres años. La escena es brutal porque da las razones y uno aprende de una vida terrible de la madre y la hija. Una madre sin compasión que vive de la seguridad social y odia a su hija por haberle quitado a su hombre.  La madre cree que Precious es culpable por su soledad y la odia.

Siempre me gustan las películas que interrogan o al menos ponen en cuestión la existencia de un “instinto maternal.”

Precious me gusto mucho. Me sorprendió lo bien hecha y la falta de lugares comunes para hablar de una historia muy familiar, sistemática, y silenciosa. La de las mujeres pobres y abandonadas del mundo.