Ayer fui a comer unas pizzas caseras a la casa de una pareja de rosarinos que son profesores en letras. La pasamos tan bien. Llegue a las 8.30 y me termine yendo --porque tengo que entregar un artículo hoy que no logro terminar-- a las 3 de la mañana.
Sé que podriamos haber conversado hasta el amanecer.
Hoy amanecí con una nostalgia y hambre de Argentina enorme. Me acuerdo de lo que pierdo por no estar ahí cerca de los mios, pasando, perdiendo el tiempo como uno desea.