Thursday, January 6, 2011

Piece of my heart

En mi primer año de doctorado en Chicago, y primer invierno en la ciudad, me había ido muy mal en una materia que dictaba un doctor que hoy sé que es una mierda. En ese momento, lo respetaba y admiraba con profundidad y su calificación me hizo mierda. Literalmente, tenía ganas de morirme, por una puta nota en un examen. El tiempo cura todo ganando perspectivas, pero en ese momento de mi vida, mi mundo eran las notas y que me fuera mal, tan mal, era simplemente inaceptable.

Cuando Sean me vio se preocupo. Debía parecer un muerto vivo. Nunca me salieron bien las apariencias. Algo en mi lo conmovió para que en lugar de estar con sus libros estuviese conmigo. Yo estaba sufriendo el frío, la distancia, la nostalgia, y una presión de mierda que sólo alguien que ha vivido “the Chicago experience” puede entender. Esa noche, sin planificar, Sean me llevo a mi lugar favorito “Tango Sur” una parrilla Argentina.

No me acuerdo de nada de la cena, pero si el momento en el que volvíamos en el auto. Era tarde, un día de semana, estaba demasiado oscuro y frío y no había nadie en las calles. En un semáforo en rojo empezó a sonar “Ball and Chain” de Janis Joplin, y yo lo mire. Esa imagen está aún dentro de mi. En ese momento me di cuenta que ese hombre lleno de silencios tenía un pedazo de mi corazón en sus manos. Fue la primera vez que le dije: “I love you.”