Esa es una pregunta fácil. La mentira, en principio, es indecente. Si se trata de un perseguido político, alguien que tenemos razones para pensar que va a ser condenado injustamente a través de distorsiones en el proceso, porque "el poder" solo quiere condenarlo, aunque la persona del caso es inocente, entonces se justifica salvarlo. Como se justifica mentirle al jerarca nazi y decirle que no escondemos a nadie en casa. Pero creo que la situación habitual no es esa, pero esa, la mentira, sigue siendo la moneda de cambio habitual en cualquier proceso.