Monday, January 10, 2011

Mails viejos

Ayer volvió Brenda de Barcelona.  Tuvimos una cena, brindis retrasado de año nuevo, todos los que no nos habíamos visto. Estuvo muy bueno. Ya llegada la noche, en un momento en el que debería haber estado de regreso en casa porque hoy me tocaba madrugar y estoy aniquilada, charlé un poco con Brenda. En un rincón, en español, emocionada, me dijo lo importante que había sido el mail que le escribí. Yo recordé haber escrito algo muy personal, pero no el contenido.


Amiga,

Ya son casi las 12 de la noche en Chicago. Mañana temprano salgo para Buenos Aires. Cuantas emociones juntas. Es increíble lo que siento cada vez que me toca volver. Los nervios, las ganas, los miedos siguen intactos a pesar de que ya llevo ocho años sin vivir en Buenos Aires. Estas sensaciones deberían servirme para pensar que tengo, quiero volver, pero algo me sigue anclando aquí. No sé que es, y ya no es más un quien, o mejor aún, soy yo misma, me quedo por mi.

Hoy fui a cenar con Laura (que vino con Alex que es como un attachment que uno nunca sabe si va a llegar o no) y Jennie. Fue feo, un horror. Debo aprender a no ir a las cosas que no quiero. Como una idiota me sentí obligada y la pase mal. Estaba enojada porque tuve que arreglarme todo el día sola para hacer cosas, dejar el auto en Hyde Park, volver en taxi a casa, otro taxi para la cena. Me molesta que nadie se ofrezca a nada. Laura es increíble, y generosa, pero tienen esa forma de hacerte sentir los favores que me dan ganas de no pedir nada.

En un momento me fui al baño y lloré. Hace tiempo que no lo hacía. Me hizo bien. Tenía ganas de irme, muchas, me sentía ajena. El llanto me volvió a mi, me hizo muy bien. Me puso contenta, feliz. La verdad es que estoy feliz. Sé que me toca tomar muchas decisiones, pero tengo tiempo, estoy haciendo algo que me gusta, en un lugar que disfruto y me siento muy querida. Siento que hay gente que me quiere mucho y eso me hace bien.

Te extraño un montón. En ese momento en el baño tenía unas ganas locas de hablar con vos. Te quiero, me gusta nuestra amistad, esa posibilidad de intercambiar sensaciones profundas con libertad. Ese cariño y respeto.

Pronto llegarán los amigos a Barcelona y empezaras un año nuevo rodeada de afectos. Me alegra mucho y me gustaría estar allí contigo. Quiero que sepas que te deseo lo mejor, la felicidad, la alegría, la vida.

Ya nos vemos al regreso y nos ponemos al día y me cuentas todas tus aventuras. Aquí también pasan cosas, y van a seguir pasando más aún cuando volvamos a estar juntas.

Desde una Chicago invernal.

Tú amiga